NUEVA YORK, Estados Unidos.- El argentino Rafael Grossi, uno de los cuatro candidatos a secretario general de las Naciones Unidas, se presentó ante representantes de 193 países.

Grossi, que apuesta a su experiencia como líder del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), se sometía ayer a un fuerte escrutinio en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York sobre sus planes para ocupar el cargo más alto de la organización internacional.

Las audiencias, en las que los candidatos tienen que contestar preguntas de la audiencia, constituyen pasos obligatorios para la elección del reemplazante del portugués Antonio Guterres.

Diplomático de carrera de 65 años, Grossi tomó relieve global al asumir en 2019 la dirección de la Agencia Internacional de Energía Atómica, que es parte del sistema de Naciones Unidas.

Desde ese puesto se ocupó de cuestiones mundiales de alto perfil, como el programa nuclear de Irán o de los peligros relacionados con la central nuclear ucraniana de Zaporiyia, ocupada por las fuerzas rusas.

Grossi, que recientemente ha sido elegido por la revista Time como una de las 100 personalidades más influyentes del año, ttiene el aval del gobierno argentino para su candidatura.

Volver a las bases

Durante tres horas, el argentino expuso y recibió preguntas de representantes de los 193 miembros de la Asamblea General sobre sus planes para un eventual futuro mandato. Él propuso, en su carta de presentación, trabajar para que la ONU retorne “a sus bases fundacionales: salvar a la humanidad del flagelo de la guerra”.

Grossi compite con otros tres postulantes para el cargo: la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet, que expuso ayer por la mañana, antes de Grossi; la jefa de comercio de la ONU, la costarricense Rebeca Grynspan, que hablará hoy por la mañana, y el último en presentarse será el ex presidente de Senegal Macky Sall, esta tarde.

Riesgo nuclear, una nueva ONU y el argentino Grossi

La elección del líder de la ONU implica un proceso largo que terminará de concretarse en el segundo semestre del año, sin fecha determinada, con su designación por parte de la Asamblea General, que incluye a todos los miembros.

Ellos deben elegir a recomendación del Consejo de Seguridad. Eso otorga a los cinco miembros permanentes del órgano más poderoso de la ONU -Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia- el papel decisivo y el poder de veto sobre la selección, ya que si el candidato no tiene el aval de todos los miembros del Consejo, su postulación no avanza a la Asamblea.

Grossi tiene buena relación con los miembros permanentes del Consejo. Más allá de las aptitudes para el cargo, el vínculo estrecho entre el presidente Donald Trump y Javier Milei contribuye a reforzar su candidatura.

El próximo secretario general deberá estar en sintonía con “los valores y los intereses estadounidenses”, advirtió el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz.

En la elección de 2016 se presentaron 13 candidatos, entre ellos siete mujeres, en medio de una intensa presión para que por primera vez eligieran a una mujer al mando del organismo., pero Guterres terminó siendo el elegido.

Javier Milei respaldó la candidatura de Rafael Grossi a la ONU: “Hay que salir de la agenda woke”

Ahora, Bachelet y Grynspan aspiran a ser pioneras, aunque la chilena perdió el apoyo de su propio gobierno cuando asumió el presidente derechista José Antonio Kast. Bachelet sigue con el impulso de Brasil y México.

El clima ahora es diferente al de hace 10 años. En aquel momento la ONU concretaba el pacto climático del Acuerdo de París para frenar el calentamiento global y la promoción de la Agenda 2030, un plan de desarrollo sostenible de 17 puntos para cerrar la brecha entre ricos y pobres.

La llegada de Trump a la Casa Blanca marcó un desprecio por el multilateralismo, mientras Estados Unidos se aleja de esos pactos globales, con fuertes divisiones en los países por el cambio de agenda, y mientras la ONU no ha podido frenar las guerras en Ucrania, Gaza e Irán, lo que deja al organismo sin influencia en los conflictos globales.

Rafael Grossi y Michelle Bachelet, en campaña por la ONU

Por tradición, el cargo de secretario general rota por regiones. Guterres, ex primer ministro portugués, sucedió al ex canciller surcoreano Ban Ki-moon y este siguió al ghanés Kofi Annan. Ahora debería ser el turno de América Latina, por lo que las chances de Bachelet, Grossi y Grynspan crecen.

Desde la fundación de la ONU en 1945 el único secretario general latinoamericano fue el diplomático peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991).